¿Comida Venezolana? pero si nunca he preparado nada!
Hace algunas semanas Andrés (mi cuñado), nos comentó que quería hacer una comida criolla para algunos amigos de su curso de inglés, en aprticular una de sus profesoras que no habia comido nada criollo nunca. Yo jamás habia preparado nada criollo salvo arepas, y entre todos ibamos a hacer la primera vez la mayor parte del menú.
Luego de días de posponerlo, cambiar los comensales y otros contratiempos, nos embarcamos en la larga tanda de cocción que se requería para este menú y 11 personas.
Comenzamos el sábado en la noche, cocer caraotas, hacer la carne mechada, cocer la yuca, arroz con leche y toda cosa que podiamos adelantar. Paramos la cocción poco despues de pasada la media noche.
A la mañana siguiente yo tenía que trabajar (reuniones un domingo, que se puede decir), pero se siguió desde las 10 am hasta que terminamos de servir el útlimo plato cerca de las 6 pm.
Cocinamos todos, realmente todos, los que podiamos hacer algo. Yo me encargue casi exclusivamente de armado y presentación el ultimo día, con relevos para picar y freir. Andrés coordinaba la cocina, se encargo de la pizca y de muchas cosas más. Alejandro se canso de freir, cortar y correr con cuanta cosa armabamos. Nanette con su ayuda el sábado, y su mojito, y Natalia en mil labores el domingo, completaron el ejercito de cocineros en una minúscula cocina (al menos para 5 que estuvimos allí).
Luego de la tanda, creo que Natalia no va a querer saber nada de esmechar, ni Alejandro de freir, por algunas semanas.
La grosera comida empezo con abrebocas, unos casabes que armé y decoré, en 4 tandas
- Queso de cabra con guasacaca
- Gusacaca y hierbas
- Crema de caraotas y palmito
- Mojito
Mientras yo armaba abrebocas, Alejandro se enfocaba en la entradas. Estuvo al fuego preparando palitos de yuca con guasacaca, buñuelos de yuca con melao de papelón, tostones con queso de mano, y buñuelos de ñame.
Primera pausa, y András se embarca en al sopa, una pizca andina, que es un caldo a base de cilantro.
Par el principal, todos trabajamos en calentar y armar. Primero una ensalada con cogollos de tudela, tomates, cebolla, queso de cabra y una mezcla de aceites y hierbas. Para el principal, el pabellón del CEGA, en donde se sirven capas de arroz, caraotas, carne mechada, y tajadas con queso de mano, en un molde para que queden como un solo armado. Como detalle final un toque de chutney de mango completaba el pabellón.
De postre, arroz con leche. Definitivamente no es de mis dulces favoritos, pero no estuvo mal.
Terminamos extenuados, increiblemente llenos y algo borrachos, pero en resumen fue una tanda extraordinariamente divertida, que me hace admirar cada vez más a quienes preparan estos platos como parte de su cotidianeidad.